Querida mamá, he tardado mucho en escribirte, lo siento. He estado ocupada todo este tiempo. Déjame explicarte, lo entenderás.
No me he ido, no he sido yo. No sé quien es, pero él lo ha hecho por mi. No me abrigué cuando me lo dijiste... recuerdo que me decías: "Ponte la chaqueta gorda, que hace mucho frío", qué tonta soy, ahora estoy tiritando, pero no sólo por el frío. Estoy bien, mamá. Aún así, estoy bien. No me llevé el osito Michu cuando me llevó hasta aquí... ahora lo echo mucho de menos, como a ti, como a papá, como al Tete... pero volveré pronto. En cuanto sea tu cumpleaños, estaré ahí para felicitarte y darte un fuerte abrazo, darte esos besitos de esquimal que tanto me molestaban a mí cuando tú me los hacías. Espero que sea así.
No es muy grande este sitio. Cada día él me viene a ver y cada día lo odio más. No sé como pude creerle cuando me dijo de ir a comprar chucherías... Mamá, perdóname, ¡pero es que ya sabes que a mi me encantan las chuches! Aún recuerdo cuando me agarró del cuello y me hizo esas cosas... qué dolor, mamá. Te juro que grité fuerte, muy fuerte para que me oyeras, pero no me oíste. No es culpa tuya.
Me gustaría saber qué estáis haciendo ahora. No sé si toda la ciudad está empapelada con mi cara, con el número de teléfono de casa... me gustaría saberlo, porque no puedo salir de aquí.
Quiero volver pronto, mamá. Aquí siempre es lo mismo, me hace mucho daño, me coge muy fuerte de los brazos. Me ha quitado la ropa, me ha despeinado y hasta me ha destrozado los zapatos rojos que tú me regalaste, eran mis preferidos...
Quiero verte, mamá. Cuando vuelva verás que he crecido de golpe, muy rápido.... pero no es culpa tuya, nada es culpa tuya, porque sé que tú me estarás buscando por todos los rincones. De mientras, yo te esperaré aquí, con mis zapatos rojos, ya rotos, que un día me regalaste y que los estrené el día que fui a comprar chucherías: un 13 de enero de 2008.
(Ayudémosles, son muy pequeños para sufrir esto: NoeStoryTellerZ)

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